Dicen que de Neiva a Bogotá son como cinco horas, y uno se guía por ese número aunque un día sean cuatro y media y otro día seis. Los 3,7 V de la batería son un número de esos: el nominal, o sea el de referencia. Recién cargada te marca más (alrededor de 4,2 V) y descargada te marca menos (alrededor de 3,3 V). Así que no te asustes si el multímetro no te da 3,7 V clavados: eso no quiere decir que la batería esté mala.
En celulares se usan baterías de litio: Li-Ion y Li-Po. La Li-Po es la que viene en bolsita plana y flexible, la más común en los celulares de hoy. Para medirlas y revivirlas se trabajan igual.
Su voltaje nominal es de 3,7 V. Algunas baterías modernas de alto voltaje dicen 3,8 o 3,85 V en la etiqueta. Ese número viene de fábrica y no te dice si la batería está sana o gastada. Para eso tienes que medirla y mirar cómo se comporta.
Señales de que hay que cambiarla: hinchazón, baja retención de carga o descarga muy rápida.
Para retirarla usa spudgers y calor suave, porque viene pegada con adhesivo. Calienta un poco, mete el spudger por el borde y despega de a poquitos. Nunca la perfores ni la dobles: un pinchazo o un doblez le hace un corto por dentro y puede prenderse.
La batería es el componente que más falla y uno de los servicios más pedidos. Saber medirla y, cuando se puede, recuperarla, es habilidad básica del técnico.
El voltaje de una batería es como el nivel del agua en el tanque de la casa: no dice cuánta agua cabe, dice hasta dónde está lleno ahorita. Esta lista son las marcas en la pared de ese tanque. Tómalas como guía: el porcentaje exacto depende de cada batería.
Ejemplo del taller: llega un cliente con un celular que no prende ni conectado al cargador. Desarmas, desconectas la batería y mides 3,05 V. Está sobredescargada y no se ve hinchada, así que es candidata para revivirla en la fuente.
A un enfermo que lleva días sin comer no le sirve un almuerzo completo de una: le dan caldito, de a poquitos, hasta que el cuerpo aguante más. Eso es limitar la corriente. En la fuente le pones un tope de corriente bajo y la batería toma lo que necesita, pero de ahí no pasa. Si le metes corriente a las malas, lo que calientas y alcanzas a inflar es la batería que estás tratando de salvar.
Esto sirve para baterías que quedaron muy bajas pero se ven sanas por fuera. Una batería hinchada, golpeada o perforada no se revive: se cambia.
Ojo: al revivir una batería en la fuente, carga solo hasta 3,7 V y luego continúa con el celular. La fuente no corta la carga sola ni vigila la temperatura de la batería; el circuito de carga del celular sí lo hace. Esos 3,7 V son donde paras el rescate, no el tope de la batería. El tope es el que dice su etiqueta (4,2 V en la mayoría y 4,35 V en las de alto voltaje), pero en la fuente nunca pases de 4,2 V.
Una batería inflada ya se dañó por dentro, y desde ahí cualquier golpe o cualquier calor de más la puede prender. Sácala con calma, con el mínimo calor posible y sin hacer palanca sobre ella. Ponla de una vez en un recipiente metálico, lejos del cautín y de la pistola de calor, mientras terminas el trabajo.
Si está hinchada o deformada, NO la perfores, NO la dobles y NO la cargues: puede incendiarse e incluso explotar. Tápale los terminales con cinta aislante, déjala en el recipiente metálico, lejos de papel, trapos o cualquier cosa que prenda, y llévala a un punto de recolección de baterías (posconsumo). Nunca la botes a la basura común.
Si una batería que estás reviviendo empieza a calentarse mucho, a echar humo o a inflarse, apaga la fuente, suelta las puntas sin acercar la cara y pasa la batería al recipiente metálico con unas pinzas.
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