La resistencia de una pista es proporcional a su longitud. El valor baja a medida que la punta se acerca al punto malo.
Haz la prueba con un cable cualquiera. Pon las puntas del multímetro separadas y te marca, por ejemplo, 1 ohmio. Acércalas un poco y te marca 0,5. Acércalas mucho y te marca 0,00. El valor baja porque hay menos cobre entre las dos puntas.
Cómo se usa para cazar un corto: deja una punta fija en tierra y ve moviendo la otra a lo largo de la línea en corto. El valor va a ir BAJANDO a medida que te acerques al punto malo, y va a ir subiendo cuando te alejes. Es un juego de frío y caliente, pero con números.
Con la cinta métrica no puedes medir el grosor de una hoja de papel: te va a dar cero, y no es que la hoja no tenga grosor, es que la cinta no llega a esa medida.
La teoría es correcta y no se toca: una línea en corto no tiene resistencia cero, sino una resistencia muy pequeña, hecha de resistencias parasitas, de la soldadura de los capacitores y del coeficiente resistivo del cobre. Y el punto más cercano al corto es el de menor resistencia.
Lo que no cuadra es la práctica. Sobre una placa de celular, los multímetros que usamos en el taller no tienen sensibilidad para capturar diferencias de resistencia tan pequeñas: entre un punto y otro de una pista hay una fracción minúscula de ohmio, muy por debajo de lo que la escala alcanza a mostrar. Todo te va a marcar cero, y eso no quiere decir que no haya corto. El ejemplo del cable funciona porque el cable es largo; una pista de placa no lo es.
El viento no se ve, pero la ropa tendida te dice para dónde sopla y qué tan duro: hay cosas que no se miden directo, sino por lo que hacen.
Un corto tiene una resistencia de décimas de ohmio. La salida es darle la vuelta al problema: inyectas tú mismo una corriente conocida, mides la CAÍDA en milivoltios y despejas la resistencia con la Ley de Ohm. Eso se llama medición de cuatro puntas, o método Kelvin, y no te pide más equipo que la fuente y el multímetro que ya tienes.
Si dejas los dos negativos por separado, entre esos dos puntos hay un trecho de cobre. Ese cobre tiene su propia resistencia, chiquita, del mismo tamaño que la que andas persiguiendo, y se le suma a tu lectura sin avisarte. Con ella metida en el número, comparar un sector contra otro deja de significar algo, y comparar era justamente lo único que el método te estaba dando.
Vas a medir componente por componente, y una corriente alta puede matar justo el que estás midiendo. Para líneas secundarias, reconfigura la fuente al voltaje máximo de ESA línea —0,8 V, 1 V, 1,8 V, 2 V, según el caso—; no la dejes en 4 V. Y revisa que las puntas estén limpias y finas: una punta sucia mete su propia resistencia y te daña la lectura.
No todo es consumo: puedes conectar la fuente, que no te marque consumo, y aun así haber falla. Y el corto puede estar en el pin de un conector, no solamente en un capacitor. Revisa los conectores con el microscopio antes de darlos por descartados.
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