Un conector sucio, con un pin doblado o con una pata levantada produce fallas que parecen de un integrado. Es como el enchufe flojo de la nevera: la nevera está buena, pero si el enchufe no hace contacto no enfría, y el que no revisa el enchufe termina pagando un técnico de refrigeración. Evaluar el conector es el paso barato que se salta todo el mundo y el que más equipos salva. Se hace antes de calentar nada.
El conector se revisa primero con el microscopio. Esto es lo que se busca:
| Lo que ves | Lo que significa |
|---|---|
| Un pin doblado o hundido | No hace contacto o toca al vecino |
| Polvo verde o blanco | Sulfato por humedad: fuga o corto entre pines |
| Plástico derretido o negro | Hubo calor de más o un corto fuerte ahí |
| Una pata levantada | Soldadura abierta o un pad arrancado |
| Pelusa en el puerto de carga | El cable no entra completo y no hace contacto |
La limpieza va antes que cualquier medida: alcohol isopropílico y un cepillo suave. Un pin doblado se endereza con una aguja, bajo el microscopio y sin forzarlo.
Con el equipo apagado y la batería desconectada, el multímetro en modo diodo, en la posición de siempre: punta roja a tierra y la negra recorriendo pin por pin. Lo que lees es la caída de cada línea, y se compara con lo que el plano dice que debería haber ahí, o con una placa buena del mismo modelo:
Todas las líneas de un conector FPC caen en tres grupos: POTENCIA, DATOS y CONTROL. El trabajo no es entender línea por línea, sino preguntarte de cada una a qué grupo pertenece: apenas lo sabes, ya sabes qué esperar cuando pongas la punta.
No es el orden en que se cuentan los pines. Se empieza por DATOS (equipo apagado, modo diodo), se sigue con POTENCIA y se termina en CONTROL. La razón cabe en un renglón: el control depende de la potencia. Si la potencia no llegó, es normal que el reinicio y las habilitaciones no marquen nada.
En un par de datos el número suelto de cada pin no dice nada: lo que decide es comparar las dos hermanas del par, hermana contra hermana. Si las dos dan casi lo mismo, van bien; si una da su caída y la otra marca OL o cero, ahí está la falla. Y si encuentras dañada una bobina de choque (el filtro chiquito de esas líneas), se cambia: esas bobinas nunca se puentean. Si no están, no es que alguien las quitó: hay placas que nunca las tuvieron.
En el puerto USB-C cada pin tiene su oficio: VBUS trae la energía, CC negocia con el cargador, D+ y D− son el par de datos, SBU es un canal auxiliar, en algunos equipos van los pares rápidos (Tx y Rx), y el resto son tierras. Un barrido en modo diodo pin por pin, comparado con un equipo bueno, te dice cuál está abierto o en corto sin abrir el equipo.
Justo después del conector está el OVP, el guardia de la puerta: deja pasar el voltaje bueno y corta el que viene de más. Si el OVP se abre (queda en circuito abierto), no pasa corriente y el equipo no carga aunque el cargador esté bueno. Muchos OVP fijan su límite con un divisor de dos resistencias. Montadas en la placa no se miden en ohmios, porque lo que tienen alrededor altera la lectura: con el cargador conectado, pon la punta en el punto medio entre las dos y compáralo con la cuenta del divisor.
Del mismo bus SPI cuelgan varios circuitos, y el procesador primero tiene que escoger con cuál habla. Por eso la primera línea que se mide es el CS (Chip Select); solo después vienen MOSI y MISO. Si mides MOSI y MISO quietos y condenas el controlador, puedes estar cambiando una pieza buena.
Para llevarse a la mesa: primero se mira, después se limpia, después se mide contra tierra y se compara. Clasifica cada línea antes de poner la punta, y no condenes una pieza por una lectura que es normal.
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