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📚 Módulo 4

Recibir el equipo: qué anotar en los primeros cinco minutos

La reparación empieza antes de abrir el celular

Empieza en cómo lo recibes. Un buen protocolo de recepción te protege a ti y le da confianza al cliente. Es como cuando recibes un carro alquilado: si no anotas los rayones antes de arrancar, después salen siendo tuyos.

Lo primero que se separa: hardware o software

Cuando el celular no navega, puede ser que el aparato esté dañado o que se haya caído el servicio en toda la zona: desde afuera se ve igualito. Ponerse a formatear, o ponerse a medir, sin averiguar primero de cuál de las dos se trata es botar la tarde.

El diagnóstico completo se parte en dos mitades: una es hardware —los circuitos de la placa, que es lo que mides tú— y la otra es software. Una cámara, el audio, la imagen o el encendido pueden fallar por cualquiera de las dos, y desde afuera la falla se ve igualita. Si no separas esas dos mitades desde el principio, te puedes pasar la tarde midiendo líneas sanas de un equipo al que lo único que le pasa es que tiene el sistema dañado.

De ahí sale una razón para estudiar software aunque no pienses dedicarte a eso. No se trata de volverte especialista: se trata de conocer cómo se comportan esas fallas lo suficiente para saber desde qué punto el problema ya no es tuyo. El que sabe dónde termina su territorio cierra el diagnóstico igual de rápido en los dos casos: o lo repara, o lo deriva al técnico que si lo hace, y en ninguno de los dos pierde el día. Es lo mismo que hace un buen médico general: no opera, pero sabe perfectamente cuando el paciente va para el cirujano.

Qué revisar y anotar al recibir

Dejar por escrito el estado de entrada, el trabajo a realizar y el precio evita malentendidos. Es la herramienta más simple para trabajar tranquilo y con profesionalismo.

Deja que la aplicación de pruebas haga el barrido

Es la revisión técnico-mecánica del equipo: allá nadie confía en la memoria, le pasan la máquina al carro y ella va cantando que luz no prende y que pito no suena.

La aplicación de pruebas que ya usas para el audio hace sola un barrido de todo el equipo, uno detrás de otro. Prueba el vibrador, el audio y los micrófonos uno por uno, el flash, los auriculares —ahí se detiene y te pide que los insertes—, el WiFi, la red celular y el Bluetooth. Después pasa a las pruebas que necesitan tu mano: el multitáctil, el sensor de proximidad, el sensor de orientación y hasta la brújula digital, que te hace girar el equipo. Y las guarda también en modo manual, por si quieres repetir una sola para confirmar algo puntual.

Hazlo parte de la recepción, delante del cliente, y pasa el resultado a la orden de servicio. Te sirve para dos cosas al tiempo. Una: deja por escrito que funcionaba y que no cuando el equipo entró, y eso te cubre el día que aparezca un reclamo por algo que ya venía dañado. Y dos: te dice cuáles periféricos puedes tachar de la lista antes de sacar el primer tornillo.

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