El primer nodo del árbol no se responde con el multímetro: se responde mirando el equipo. ¿Llegó encendido o llegó apagado?
Si llegó encendido y sin cargador puesto, el único que lo puede estar alimentando es la batería, por la línea VBAT. Y si además el sistema operativo levantó, entonces VBAT está bueno y, con él, toda la señal principal y toda la señal secundaria: hubo energía, hubo orden, se fabricaron los voltajes y el procesador arrancó. Todo eso ya ocurrió delante de tus ojos.
Conclusión para un equipo que llega encendido pero no carga: la falla queda encerrada en el tramo del VBUS —antes o después del OVP— y todo lo demás quedó descartado sin medir nada. De ahí sigues: conectas la fuente, miras si el voltaje se cae o no, y con eso decides en cuál de los dos sectores está el problema.
Antes de conectar el tester, haz la prueba más barata que existe: aprieta el botón de encendido. Cada respuesta te cierra media placa.
Así queda ordenado todo el diagnóstico de carga en tres niveles: el protocolo 1 es este, sin abrir nada. El protocolo 2 se hace con el dock test —caídas de tensión e inyección de corriente—, todavía con el equipo armado. Y el protocolo 3 ya es destapado, midiendo por dentro.
Hay un desvío que se toma solo y que deja diagnósticos a medias: ver el aviso en la pantalla y darlo por terminado. Muestre el equipo el ícono de humedad, el de temperatura, o no muestre absolutamente nada, la conducta es la misma en todos los casos: sigues bajando por el árbol.
El aviso te dice de qué familia es el problema y qué sensor está reportando, pero no te dice en qué sector de la línea está la falla, y eso solo lo contestan los dos pasos que vienen. Piénsalo como el paciente que llega diciendo dónde le duele: la queja orienta y ahorra preguntas, pero el médico igual lo examina. Si te quedas en el aviso, terminas limpiando un puerto que ya estaba limpio y devolviendo el equipo con la falla adentro.
El USB tester es el aparatico que se conecta entre el cargador y el celular y muestra el voltaje y la corriente reales que entran al equipo. Con un vistazo sabes si la carga es normal, lenta o falsa.
Estos valores son de referencia: varían según el cargador, el cable y el modelo del equipo.
El primer paso del protocolo de carga es el USB tester. La inspección visual del puerto y la entrevista al cliente las haces mientras conectas el cable, sin gastar un minuto de más. Y lo que muestre el tester en esos primeros segundos ya reparte el trabajo en tres caminos.
Y el descarte más barato de todos: conecta el MISMO cable y el mismo tester a un equipo que sepas bueno. En clase se usa un iPhone que responde con 5 V y 1,4 A. Si ese responde normal, el cable y el adaptador quedan descartados.
Y una nota honesta: la teoría te da las causas posibles, pero el modelo las ordena. Hay fallas que son un clásico de ciertos equipos, y eso no se aprende leyendo: se aprende viendo pasar teléfonos por la mesa.
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