El cable tiene una pequeña resistencia, y toda corriente que lo atraviesa pierde energía en calor. Lo importante es que esa pérdida crece con el CUADRADO de la corriente: si doblas la corriente, la pérdida se vuelve cuatro veces más grande.
El ejemplo que lo deja claro. Con un cable de 0,5 Ω: si entregas 5 V y 2 A (10 W), la pérdida es 2 × 2 × 0,5 = 2 W, o sea el 20 %. Con más voltaje y menos corriente, la pérdida cae a menos de 1 W. Por eso las cargas rápidas trabajan a 9 V, 12 V, 20 V y más.
Esa resistencia no es un defecto: todo material tiene un coeficiente resistivo, el cobre también. Y el calor sale de los electrones que se chocan entre ellos: en cada choque una parte de la energía cambia de forma. Ese calor es, literalmente, los vatios que no le están llegando al teléfono.
¿Y por qué no subir el voltaje Y la corriente? Porque el adaptador no fabrica esa energía: la saca del enchufe. La potencia que entrega se queda igual; lo único que cambia es cómo está repartida entre voltaje y corriente. Lo que baja es lo que se queda en el camino, y esa diferencia son los minutos menos de carga.
Mucha gente cree que si el cargador entrega 20 V, esos 20 V le llegan a la batería. No. El gestor los convierte y le entrega solo lo que necesita, alrededor de 4 V. Y no los baja quemándolos en una resistencia: prende y apaga la entrada muchísimas veces por segundo y alisa el resultado con una bobina. Por eso al lado del integrado de carga siempre hay una. Si esa bobina se abre, entran los 5 o los 9 V pero a la batería no le llega nada, y el equipo se comporta igualito a como si el pin estuviera dañado.
Los cables USB-C de alta corriente llevan un chip adentro, el E-marker: es la cédula del cable, le dice al cargador cuánta corriente aguanta. Si no lo tiene o está dañado, el sistema baja la potencia.
Un cable pasivo es alambres de cobre y nada más. Un cable activo lleva componentes electrónicos adentro del conector, en esa parte gordita de plástico. Y los componentes no trabajan gratis: a un cable hay que alimentarlo. De ahí sale un síntoma que el cliente trae tal cual: conecta su cargador bueno y el equipo le saca que el cable o el adaptador no es compatible.
Cuando conectas el cable, solo UNA de las dos parejas de CC hace contacto de verdad, y esa es la que negocia. El otro CC se queda sin pareja, y ese CC libre es el que termina alimentando al E-marker: hay un interruptor de por medio que lo convierte en la línea de alimentación del cable, que en la documentación se llama VCONN.
Consecuencia para la mesa: en un cable de alta potencia no sobra ningún CC. Si uno de los dos pines CC del puerto está sulfatado o abierto, el cable se queda sin alimentación para su chip y el sistema baja la potencia. El cliente lo cuenta como «me carga lento hasta con el cargador bueno».
Y quítate una idea equivocada: el chip del cable no es un invento de una sola marca: el E-marker es un estándar del USB, y el cable Lightning tiene el suyo con otro nombre.
En el plano, el pin B5 muchas veces se llama VCONN. No es un error: es el nombre que toma el CC libre cuando pasa a alimentar el E-marker. Eso sale en las tablas del conector MACHO; en el del celular, que es el hembra, A5 y B5 siguen siendo los dos pines CC.
En los planos y en la calle le dicen direct charger. Su nombre honesto es doblador de corriente. Es un circuito hecho con capacitores voladores: capacitores a los que unos interruptores les cambian las conexiones todo el tiempo, y por eso se dice que «vuelan». Trabaja en dos fases:
Quien manda esos interruptores es un PWM, y la pareja de abajo trabaja al revés de la de arriba porque a la señal le meten un inversor: cuando una está cerrada, la otra está abierta. Y no entrega corriente infinita: en el camino a la batería hay detectores de corriente que le reportan cuánta circula.
El recorrido en la placa: la energía entra por el tipo C y pasa por el OVP. Al salir, la línea se llama VBUS_IF y se reparte hacia dos lados que trabajan en paralelo: el circuito de carga normal, el de la bobina, y el doblador.
Entre las dos placas de un capacitor hay una resistencia altísima. ¿Cómo pasa entonces el voltaje? La respuesta está en la velocidad. Los transistores conmutan a alta frecuencia, gobernados por el PWM, así que sobre el capacitor no hay un voltaje quieto: hay unos voltios que suben y bajan a cero todo el tiempo, o sea una señal con frecuencia.
Y a un capacitor una señal que varía lo atraviesa tranquila: a esa frecuencia se comporta como si fuera un simple cable.
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