El auricular y el altavoz no van soldados: van apoyados por presión contra sus contactos. Y aunque el repuesto sea del mismo tamaño, siempre queda con un poquito de juego y se puede mover. Por eso el fabricante les pone alrededor una resina, un pegamento gomoso que se seca parecido a una silicona. Esa resina hace dos trabajos al tiempo: deja la pieza asentada en su sitio y sella el borde.
Un técnico anterior retiró esa resina para desarmar y volvió a montar el parlante sin ella. Quedaron espacios abiertos alrededor, y ahí se forma lo que llamamos una cámara de aire: un hueco por donde el sonido se escapa por los lados en vez de salir derecho por la rejilla. Es lo mismo que le pasa a un pito rajado: soplas igual, pero suena flojo y feo.
La pieza está buena, los contactos están limpios, y aun así suena mal. El cliente dice «suena raro» y uno se pone a medir bobinas que están perfectas. La reparación cuesta minutos y casi nada: reponerle resina para volver a fijarlo y sellarlo.
Cuando desarmes un equipo y te toque retirar la resina del auricular o del altavoz, no la des por perdida. Al armar, vuelve a ponerla. Si no lo haces, el equipo sale funcionando y a los dos días vuelve el cliente diciendo que el sonido quedó peor que cuando lo entregó.
Cambiarle la llanta a una moto no es solo que entre en el rin: tiene que ser la medida que esa moto pide. Con el parlante pasa igual: que quepa en el hueco y traiga los mismos pines no lo vuelve el repuesto correcto.
Ya sabes medirle la resistencia a un parlante para saber si está vivo: OL es que la bobina se cortó, y cero ohmios con pito es que está en corto. Pero esa misma medida sirve para escoger el repuesto.
Los periféricos de sonido vienen en familias, y cada familia ocupa su franja dentro del rango de 4 a 32 Ω. Están los auriculares convencionales, los auriculares polifónicos —los que además hacen de timbre— y los altavoces. En clase se midió un auricular convencional y marcó 30 ohmios: esa familia trabaja en la parte alta del rango.
Cuando no consigues el repuesto exacto y vas a adaptar otro, no basta con que sea del mismo tamaño, que quepa en la misma posición y que tenga los mismos pines. Tiene que ser de la misma resistencia, porque hay categorías de altavoces. Un parlante con resistencia distinta no suena como debe y además le exige de más al amplificador que lo maneja.
El dato de la familia que más vas a medir: el auricular convencional trabaja entre 28 y 33 ohmios. Fíjate en el borde de arriba, porque uno que te dé 33 ohmios sigue estando bueno aunque se pase del 32 de la tabla general: esa tabla cubre a toda la familia de periféricos de sonido junta, y el auricular convencional vive en el techo de ella.
Con ese dato el trabajo se vuelve simple: le mides la resistencia a la pieza que sacaste, la anotas en la orden, y al repuesto le exiges caer en ese mismo entorno antes de montarlo. Si sacaste uno de 30 ohmios y el que te vendieron te marca 6, ese es de otra familia.
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