Ojo con un detalle desde el principio: no es un programa sino dos. Primero el principal, el que agrupa todas las herramientas de la marca, y desde ahí se descarga y se abre el de la cámara.
El paso cinco es el que hace perder la tarde. Con el programa puesto en español pides el código y el código no llega. Uno empieza a desconfiar del correo, a mirar la carpeta de correo no deseado, a probar con otra cuenta, y no es nada de eso. Puesto en inglés, con el mismo correo, te llega de una.
Guárdate la lección, porque vale para casi todo el software de taller: son programas hechos afuera y trabajan bien en su idioma nativo, que es el inglés o el chino; la traducción al español muchas veces viene a medias. Cuando un programa de reparación se porte raro, antes de reinstalar nada, ponlo en inglés y vuelve a intentar.
El software muestra dos números distintos, y la gente los confunde. Uno es la temperatura del punto donde tú pones el puntero. El otro es el rastreo de alta temperatura: un marcador que se mueve solo y se va a donde hay más radiación.
Ese marcador se para donde está más caliente. Y ahí está la trampa: lo más caliente suele ser el integrado, no el componente dañado. La corriente pasa por el integrado, el integrado se calienta, el marcador se planta ahí, y mientras tanto la fuga está en la salida, más allá. Si le crees al marcador, cambias el integrado equivocado.
Esa función se puede DESACTIVAR desde el software. Desactívala y trabaja solo con el puntero. Así tú decides dónde mirar, y el orden en que se van calentando las cosas lo lees tú, no el programa.
Cuando el mapa de calor te sale como una mancha ancha que cubre veinte componentes, hay dos movimientos que la vuelven específica. Antes de ellos va una preparación que no se salta.
Y la advertencia, que es la mitad de la lección: en esa misma demostración, con un capacitor puesto en corto a propósito, después de voltear y de usar el 3D la cámara señalaba clarísimo un circuito integrado, el IF-PMIC... y el corto estaba en un capacitor de la línea, en otra parte. Estos dos movimientos te achican la ZONA, no te entregan al culpable.
Deja una plancha caliente sobre la mesa: la madera de al lado queda tibia, y entre más te acercas, más caliente la sientes. Ese subir de a poquitos es todo lo que quiere decir gradiente.
Para desempatar se pasea el puntero del software por la placa y se comparan las lecturas. En la demostración, la zona del integrado que iba hacia el capacitor en corto subía de 27,7 a 28 y luego a 29 grados C, mientras que la zona del otro lado del integrado se quedaba en 27,7 o 27,8.
Lo bueno es que no hay que desoldar nada: es mover el puntero de un lado al otro del integrado. Y tenlo claro: la cámara térmica no acierta el cien por ciento de las veces. Ver algo caliente no es cerrar el caso.
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