Herramienta y consumible no son lo mismo
En la casa hay cosas que duran años, como la olla y el cuchillo, y cosas que se van acabando, como el aceite y el jabón. En el taller pasa igual: el cautín y la pistola de calor te duran mucho tiempo, pero el estaño, el flux y el alcohol se gastan con cada trabajo y hay que reponerlos. Por eso se llaman consumibles.
Tenlo claro desde el primer día: la herramienta la compras una vez (y la cuidas para que dure), pero el consumible lo vas a volver a comprar toda la vida. Por ejemplo, el mismo cautín te puede servir para cientos de reparaciones, mientras que un carrete de estaño se acaba después de muchos trabajos y hay que comprar otro.
Así como un buen cocinero conoce cada ingrediente, un buen técnico conoce cada consumible. Llamarlos por su nombre te sirve para tres cosas:
- Comprar el producto correcto en el almacén, sin devolverte.
- Entenderte con otros técnicos cuando pides ayuda o prestas algo.
- Trabajar más rápido, porque sabes cuál usar en cada paso.
Los que vas a usar a diario
Para soldar y desoldar
- Estaño en hilo: es el que viene enrollado en carrete. Lo usas día a día con el cautín, por ejemplo para soldar un cable o reforzar un pin de carga.
- Estaño en crema 138 °C: es de baja temperatura. Se mezcla con la soldadura vieja para que funda más fácil y así puedas cambiarla por una aleación nueva sin meterle tanto calor a la placa. Es ideal para desoldar pines de carga y para trabajos delicados como reparar pistas y hacer puentes.
- Estaño en crema 183 °C: es la preferida para el reballing. Ubícala así, de menor a mayor: la de 138 °C funde más bajo, la de 183 °C queda en el medio y la aleación sin plomo que trae el celular de fábrica funde cerca de 217 °C.
- Flux: limpia el óxido de los pines y las pistas y ayuda a que el calor pase y el estaño corra y se pegue bien. Con flux sueldas y desueldas más rápido y fácil. Ejemplo: si el estaño se te hace bolita y no agarra en un pin, casi siempre le falta flux.
- Crema única: es una crema con flux que te sirve para soldar y, de paso, para limpiar la punta del cautín.
- Malla desoldante: absorbe el estaño sobrante, por ejemplo cuando quedaron dos pines pegados o cuando limpias los pads antes de montar un integrado. Funciona mejor con un poco de flux y la punta limpia.
Para limpiar
- Alcohol isopropílico al 99 %: se evapora rápido, casi no deja residuo ni humedad y, una vez seco, no conduce; por eso no produce cortos. Sirve para el mantenimiento de tarjetas, periféricos y pin de carga, para quitar restos de flux y para la lavadora ultrasónica. Eso sí: es inflamable, así que úsalo siempre con la batería desconectada y lejos del cautín caliente.
- Pasta regeneradora de puntas (en muchos almacenes la piden como «nitrato de plata»): es una pasta para limpiar y recuperar las puntas del cautín cuando se ponen negras y ya no agarran estaño. Antes de comprar, revisa en la etiqueta que el producto diga que es para puntas de cautín.
Para pantallas y tapas
- Pegante de pantalla: sirve para volver a montar pantallas y tapas traseras después de una reparación.
- Removedor de OCA: la OCA es el pegante transparente que une las capas de la pantalla. Este líquido la ablanda para quitarla cuando bajas la mica o cambias el polarizado.
- Hilo de mica (0,04 mm): es un hilo muy delgado para separar las micas y la mica táctil de las pantallas.
Para proteger reparaciones
- Crema o máscara UV: se aplica sobre los puentes y se cura (se endurece) con lámpara UV. Así el alambre queda aislado y no hace contacto ni corto con lo que tiene al lado.
El rosin (colofonia) y su trampa
El rosin es una resina que con el calor se derrite y echa humo. Se usa para buscar el componente que está en corto: lo untas sobre la zona sospechosa, energizas la placa y miras dónde se derrite o burbujea. Ahí hay algo calentando.
Ojo con la trampa. Si energizas la placa por la batería, la corriente del corto pasa primero por el integrado o la bobina que alimentan esa línea, y esos también se calientan. Es como un desagüe tapado: el agua se rebosa por el sifón que queda antes, pero la basura está más abajo. No condenes al primero que veas derretir el rosin: el culpable suele ser el que calienta aguas abajo, es decir, más adelante en el camino que sigue la corriente.
Por eso lo más seguro es inyectar voltaje directo en la línea en corto. Así la corriente ya no pasa por el integrado ni por la bobina que la alimentan, y el primero que derrite el rosin es el culpable más probable. Hazlo con estos pasos:
- Desconecta la batería.
- Con el multímetro, ubica la línea que está en corto.
- Ajusta la fuente a un voltaje igual o menor al de esa línea y limita la corriente. Arranca bajo.
- Unta rosin sobre los componentes de esa línea.
- Conecta la punta positiva en la línea en corto y la negativa a tierra.
- Observa cuál derrite el rosin primero. Ese es tu sospechoso principal.
- Al terminar, limpia los restos de rosin con alcohol isopropílico.
Nombra cada cosa por su nombre
Pedir «esa cosa» te hace perder tiempo y dinero. Si en el almacén pides «estaño en crema» sin decir la temperatura, te pueden vender la de 138 °C cuando necesitabas la de 183 °C para un reballing. Cuando llamas a cada consumible por su nombre, compras el correcto, te entiendes con otros técnicos y trabajas como un profesional.
Para recordar
- La herramienta se compra una vez; el consumible se gasta y se vuelve a comprar.
- Temperaturas de menor a mayor: crema de 138 °C, crema de 183 °C (la del reballing) y aleación de fábrica, cerca de 217 °C.
- El flux limpia el óxido y hace que el estaño corra; el alcohol isopropílico al 99 % limpia sin dejar residuo y, seco, no conduce.
- Con rosin, si energizas por la batería, el culpable suele estar aguas abajo. Si inyectas en la línea, el primero que derrite es el sospechoso.
- Nunca inyectes más voltaje del que maneja la línea, y siempre con la corriente limitada.
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